Tarde de Primavera

Escribía frente a mi computador. Eran las 4 de la tarde, primavera. El calor molestaba sin sombra. El exterior se perfilaba más amenazante que el interior. Estaba concentrado en terminar un trabajo que debía presentar al día siguiente, un ensayo sobre algo relacionado al sonido, ya no recuerdo bien los detalles. Me ayudaba con un ventilador para mantener la frescura necesaria en mi habitación, necesaria para pensar en el sonido y pasarlo a papel. Escuchaba música en una radio de internet. Hubo un momento de pausa en la radio, al pasar de una canción a otra simplemente se quedó en silencio. En la pantalla aparece una pequeña ventana informando que la conexión a internet se había finalizado. No le doy mayor importancia, incluso agradecí la caída de la señal en pos de mi trabajo y concentración. Continué escribiendo y meditando por algunos minutos. Era un ensayo muy importante al parecer, ya no lo puedo recordar. Entonces sucede un pequeño sismo, casi imperceptible. No le dí mayor importancia, para cualquiera que viva en Chile las experiencias sísmicas permiten pasar por alto pequeños movimientos como si se tratase de un llovizna matinal en verano.

Esa mañana había tenido una discusión con mis padres. En un momento mis pensamientos se dedicaron a recrear esa mañana, cuando mis padres me confesaron su malestar por mi constante placer por la fiesta, la noche y el alcohol. En ese momento me molesté, “Soy grande, no soy alcohólico, sé lo que hago! Tan solo me dedicaba a pasar buenos momentos con mis amigos, no hay nada de malo en eso. En la Universidad todos se van de fiesta por un día o dos, es normal”. Al recordar mis palabras me sentí mal, avergonzado. Mi padres no merecían esa respuesta, mi nobleza no se merecia esa negligencia autoinfligida. Me prometí disculparme apenas llegasen a casa. Están haciendo compras de navidad, la cual se acerca con pasos gigantes. Me excusé de acompañarlos citando mi ensayo sobre el sonido y lo importante que era terminarlo lo antes posible. Quizás necesitaban de mi ayuda en las compras y son demasiado comprensivos y respetuosos con mi tiempo para no permitirme terminar mi ensayo sobre el sonido. Cuanto los quiero. Pensé en llamarlos, para saber como estaban o si necesitaban algo, pero me arrepentí. Quizás no sea acertado darles la idea de que no era tan importante mi trabajo. Me tomé una pausa. Me había llevado un vaso con jugo y hielo, pero ya habían pasado más de treinta minutos desde que se me acabó y la sed me desconcentraba. Fui a la cocina. Abrí el refrigerador. Se prende la luz, sacó los hielos. Antes de cerrar la puerta se apaga la luz del refrigerador y el motor deja de funcionar. Cierro la puerta y la vuelvo a abrir, la luz ya no prende. Prendo la luz de la cocina para confirmar mis sospechas. Efectivamente la luz se había ido. Por alguna razón no le dí mayor importancia a ese corte. Saqué los hielos de la cubeta, tres hielos al vaso. Después jugo de naranja, refrescante jugo de naranja. Vuelvo a mi habitación, obviamente el computador apagado. No me preocupé, tengo configurado mi sistema para no perder información en caso de apagones. Es primavera, seguramente el servicio eléctrico volverá en cosa de minutos, sino segundos. Saboreo mi jugo. Me siento mejor conmigo, una disculpa a mis padres los hará sentir mejor, luego les prepararé la once. Mi madre se toma muy en serio la navidad y diciembre en general. Haré lo posible para que pase un buen rato. A mi padre le ofreceré en la noche tomarnos una cerveza. Quizás veamos un partido de fútbol. Esa noche no saldré de parranda. Sería una noche familiar. Me mantenía con la mirada fija en mi computador, esperando que en cualquier momento se prenda la luz verde de la pantalla indicándome que ha vuelto la luz. Demonios, han pasado minutos y aún no se repone el servicio. La temperatura en la habitación empieza a subir, el ventilador. Siento como mi cuerpo empieza a sudar más que antes. Ese tipo de calor me da sueño. Me percato del silencio, una suerte de silencio nocturno. Escucho gritos a lo lejos. Seguramente los niños del colegio que esta frente a mi casa están en recreo y juegan. Cuanto gritan. Fuimos afortunados de no tener un colegio de infantes al lado de nuestra casa.

Ese fue uno de mis últimos momentos de paz. Fue la última vez que viví en el mundo moderno.

Los gritos continuaban. La alarma de un auto empezó a inundar el ambiente. El instinto me dice que algo no esta bien. Me sentí estúpido, pero tenía un temor que no sabía que pudiese existir. Caminando lentamente me acerqué a la ventana de la sala de estar. Desde ahí se ve el segundo piso del colegio. Una alarma se suma a la que ya estaba sonando. Antes de abrir la cortina me quedo unos segundos quieto. No analizo nada, mi mente en blanco sin poder procesar la información sonora del ambiente. A ratos los gritos van en aumento, aunque se escuchan más lejos que antes. Abro la cortina. Veo a una niña que baja corriendo por las escaleras del colegio. Unos segundos después un grupo de niños y un adulto salen corriendo de una sala y bajan por las escaleras. Entre los barrotes de la escalera algo se mueve, algo que no puedo distinguir con seguridad. Entonces un fuerte golpe en la muralla de mi casa, la muralla que da a la calle. Sonidos guturales por unos segundos. Un perro? Me acerco a la muralla. Camino lentamente, la ventana de arriba esta abierta. Se escucha movimiento al otro lado. Pongo mi oreja sobre la muralla para captar algún sonido. Una presencia, solo eso capto. Después logró distinguir un respiro, como un perro ventilando su organismo. Frente a mi vista y a pocos metros una silla. Trato de moverme con cautela, no hacer sonido alguno. Acerco la silla a una ventana más alejada para no levantar sospecha sobre algo que no tengo la menor idea. Me subo. Las manos las tengo sudadas, las seco pasándolas por mi camisa. Miro.

Un pequeño cuerpo tirado en la calle sobre una gran mancha negra que refleja rayos del sol. Mi corazón se agita en un segundo. Capto un sonido inexplicable desde la derecha. Asomo más mi cabeza. Veo a un hombre que sostiene una cabeza en su entrepierna, se masturba con ella. No comprendo. Vuelvo a ver el cuerpo de la niña. En la esquina alguien pasa corriendo y se pierde entre las casas. El hombre me mira, lo reconozco, es un vecino al cual nunca he saludado. Su rostro no lo puedo describir, pero sus ojos… No se detiene en su tarea y continúa. He perdido la conciencia. No entiendo. Vuelvo a mirar cada detalle sin procesar ningún tipo de información. El miedo me inunda en un segundo, mis reflejos me hacen alejarme de esa ventana sin cuidado. Caigo de la silla.

Cuando despierto es de noche. La oscuridad es la constante. Pequeños reflejos en la ventana. Silencio. Me quedó ahí durante minutos. Vuelvo a cerrar los ojos. Sueño. Qué pasó. Mis padres. Los llamó “Papá! Mamá!”. Nadie contesta, solo el silencio. Toco los bolsillos de mi pantalón en busca de mi celular, no está. Qué había pasado.

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El Espítiru Laboral (o El Hombre Bajo La Lluvia – Parte II)

Hoy fui a la entrevista para vendedor de electrónica, tres horas! Con preguntas sobre mi experiencia laboral reciente y otras cuantas idioteces típicas de los psicólogos que se dedican de por vida a analizar dibujos de hombres bajo la lluvia. Ya he perdido la cuenta de cuantas veces he hecho el mismo dibujo representando siempre al mismo tipo empapado. Antes lo dibujaba sin paraguas, ahora lo dibujo con paraguas por sugerencia de un amigo. Es bastante obvio me parece, si dibujo un hombre bajo la lluvia mi inconsciente me dirá si ponerle o no paraguas(lo cual debiese representar algo así como la manera de afrontar los problemas), la forma en que dibujo la lluvia también es importante me parece, no debiese ser muy abundante para no dar la sensación de estar agobiado en problemas y el paraguas sirviendo solo como una venda que permite evitar pensar en los mismos.

Para esa entrevista me tuve que cortar el pelo(me sentí como en el colegio), y la encargada de tal empresa fue mi hermana que uso el baño como peluquería exprés. Mientras me cortaba el pelo me llama D. para ofrecerme un trabajo haciendo clases en uno de esos institutos donde venden conocimientos con las mismas técnicas de merchandising que usa un supermercado. No puedo negar que la idea me pareció más que interesante tomando en cuenta la experiencia límite de aprendiz de reponedor el día anterior durante la mañana y gran parte de la tarde. Clases tan solo tres horas a la semana, lo suficiente para pagar mis cuentas y mantener a flote mi ya alicaída reputación financiera frente a mis padres y hermana. Y un día a la semana, no es malo. Tendré tiempo para trabajar en otro lugar en horario part-time y obtener algún dinero dinero extra. También tendré el tiempo para escribir tonteras como ésta, continuar con mis estudios(ya de manera independiente) y ver la remota posibilidad de conseguir equipos HD Full Premium Vip para producir mis películas. Es un buen escenario para interpretar los futuros desafíos del personaje que interpreto. Este escenario quizás no tenga alfombra roja, pero sí tiene un par de butacas no tan incómodas y a veces pasa alguien vendiendo algún refrigerio.

Quizás el hombre caminando bajo la lluvia era yo y no me había dado cuenta. Todos los hombres bajo el agua tienen algo parecido a mi, excepto los zapatos y uno que otro cordón. Ahora que lo pienso, nunca he usado paraguas(quizás en ocasiones muy precisas). Durante algún tiempo dibujaba al hombre bajo la lluvia en un tamaño diminuto caminando en medio de una ciudad de edificios(algo así como Santiago). Lo primero que dibuje fue al tipo(yo) y la estructura básica de los edificios. Después me dediqué a dibujar la lluvia. Al dibujar una cantidad de agua en caída libre suficiente me dediqué a terminar mi dibujo haciendo las ventanas, puertas y separaciones de los edificios. En ese momento el psicólogo avisa que se acaba el tiempo y pasa retirando los dibujos por cada puesto. Antes nos pide que le pongamos un título al dibujo, a mi me pareció de muy buen gusto titularlo “El hombre bajo la lluvia y la ciudad inacabada”. Tiene nombre de libro, incluso a veces uso ese título para escribir guiones. Desde entonces y en más entrevistas de las que pueda recordar hacía el mismo dibujo, modificando algunas partes y afinando otras como si se tratara de un instrumento a cuerdas. Obviamente no quedé en el proceso de selección de VML, la empresa en que me había presentado(algo en mi interior me agradece profundamente no haber quedado seleccionado. Como decía Miller, mejor ser pobre que trabajar como vendedor). La carta que me mandó el psicólogo es bastante precisa y genérica, el tipo ni siquiera se da el trabajo de poner el nombre después del estimado. Así de sinceros son los “Estimados” del mundo laboral “no profesional”:

“Estimado,

Mediante la presente le informo que en esta oportunidad no ha sido seleccionado para el cargo de Vendedor-Promotor. Le agradecemos su participación y le comentamos que su currículum quedará en nuestros registros para futuras postulaciones.

Saludos cordiales,

Rodrigo Cancino.
Psicólogo de Selección.
Ventas, Marketing y Logística VML SpA.
Teléfono: +56(2) 95 47 xxx / +56(2) 95 47 xxx
Carmen Sylva 2xxx, Providencia.”
 

Ja! Tengo una cantidad apreciable de cartas de este tipo, de los tipos de trabajos más extraños que podría haber imaginado mientras estudiaba una carrera tan snob como cine. C. puso en su muro una cita de Miller, una que cuando la leí por primera vez que produjo un nudo en la garganta y la casi caída de una lágrima(ni con familiares muertos me han caído lágrimas).

‎”El hombre sin recursos es el que posee más recursos. ¿O debería decir que es el que posee los verdaderos recursos?” H. Miller.-

04/04/11

(18/04/11)

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El Espíritu Laboral (Parte I)

Por fin encontré una banca desocupada y a la sombra. Si supiese medir largas distancias estaría asombrado de cuantos kilómetros he recorrido a pie. Todo empezó ayer cuando estaba en una capacitación para aprender a reponer productos en un supermercado. Fue la desesperación! Ocho horas escuchando a un gurú de la reposición de productos alimenticios, era capaz de nombrarlos uno por uno y en orden alfabético. Tallarines, arroz, azúcar, leche, yogur, jugos, bebidas, sopas, cremas, etc… y por cada producto nombrado hacía una pausa para nombrar cada una de las marcas encargadas de la producción de cada producto, era un espectáculo. Mientras escuchaba me preguntaba cómo pasar esa experiencia a texto y hacerlo divertido, o interesante por lo menos. Simplemente me resultaba imposible.

Los otros postulantes(y posibles futuros compañeros de trabajo) no tenían nada interesante que pueda contar, excepto un tipo que jugaba con saliva y experimentaba nuevos sonidos con su boca(educación pública). Quien más destacaba era quien hacía la instrucción, un tipo simpático que tenia grabado en la memoria uno o dos chistes por cada producto que nombraba. También se daba el tiempo para contar detalles de su vida: trabajó durante cinco años reponiendo productos en todos los supermercados de la región, tiempo en el cual se capacitó en diplomados y seminarios sobre el arte del merchandising. Qué vida! Podría sentirme satisfecho con una vida así? No!, No! y No! Hasta una vida en la pobreza me parece más noble. Me asombré cuando le dijo a la clase que antes había trabajado durante seis años en la fuerza aérea, nunca mejor dicho “la guinda de la torta”. Que antítesis representaba su vida en comparación a la mía, pero aún así era él quien tenía el dinero en los bolsillos y el que escuchaba sentado con cara de “no me puede interesar menos” era yo. Así llegó el fin de esa capacitación y tan solo faltaba esperar los contratos para firmar. Aproveché esos minutos de pausa para salir de la sala(y dejar de escuchar al tipo de la saliva y los sonidos experimentales) y respirar la ilusión de libertad. Mientras me revolcaba en mi fantasía de oxígeno sonó mi teléfono. Al contestar me habla una chica al otro lado de la línea con un color de voz tan agradable que parecía perfecta para asimilarla en mi fantasía. Me hablaba sobre una entrevista de trabajo para mañana para trabajar como vendedor de productos electrónicos. Le mencioné que encontré muy buena la idea de la entrevista para mañana, pero significaba largarme de ese lugar y aceptar haber perdido ocho horas de mi vida(y parte de mi espíritu laboral) en esa capacitación sin interés para ningún mortal que aprecie el arte y no tanto el dinero. Aún no tomaba la decisión por completo, pero ya estaba estaba afuera del edificio y camino al hogar.

04/04/2011

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“Tú eres mi chica”

“Yo no soy de nadie”, fue la respuesta de C. acompañada de una expresión casi de haber sido pasada a llevar su integridad femenina. También fue una de mis primeras impresiones sobre una chica que empezaba a conocer física, emocional e intelectualmente. C. es simplemente un misterio, y muy entretenido además. La conocí hace varios años, cuando yo era un estudiante de primer año en la universidad, un bicharraco que no creció lo suficiente en el colegio y que llegó a la universidad con una personalidad digna de un joven de 14 años. C. es menor unos cuantos años, pero no se le nota. Típico de las chicas eso de ser más maduras que los hombres, aunque es evidente que esa lógica va en evidente disminución.

Hay que ser realmente valiente para escribir, me refiero a contar cosas que incomodan o que simplemente no existe la costumbre de hacerlo. Por ejemplo Miller, en Plexus no tiene pelos en la lengua para hablar sobre Mona y la intimidad entre ellos. O en Big Sur cuando comenta los pormenores de la estadía de un amigo de edad(no recuerdo el nombre en este momento y el libro lo tiene C.), pedófilo que cuenta sus historias sexuales. Hay que tener ciertas agallas para contar aquello, si fuese mi vida no me imagino el revuelo que provocaría tal acción. Tengo las agallas para contar mi vida? Espero que el tiempo me ayude a entender que son los sacrificios que se pagan por escribir como lo hago ahora. Quizás me dedique a escribir historias de ficción y nada personal, o por lo menos directamente basado en lo personal. Cuando C. me respondió “Yo no soy tu chica” o algo así, sentí una suerte de verguenza o incomodidad, en realidad no creo que sea ninguno de los adjetivos anteriores, pero de que sentí una sensación no muy agradable pues tengo que ser sincero. C. no tiene pelos en la lengua y a veces “se enopja por puras weas” como a veces dice un amigo refiriéndose a su mujer.

Ayer tuve una conversación muy extraña con C. Me confesaba que sentía que me trataba mal, que no era buena conmigo en comparación a como yo soy con ella. Tiene razón, a veces me trata como yo no la trataría, por lo menos conscientemente. Que habrá pasado por la cabeza de C. y por qué motivo? Misterio, simplemente salió con esa frase en medio de una conversación sobre cogotes de pavo mal cocinados y su evidente parecido a un pene erecto. Ni siquiera le causó risa mis comentarios y empezó de la nada a hablarme sobre lo que recién comentaba antes de la idea de los penes parecidos a cogotes de pavo o viceversa. En un momento me dijo algo que me gustó mucho, por lo menos suena bien, me dijo “eres un tipo interesante y también un poco idiota, aunque ese atributo lo exhibes poco”. Ja!, lo encontré genial. Tengo un problema, a veces realmente me encuentro un idiota por muchísimas razones que ahora no viene al caso comentar.(No digo esto para que todos me quieran tratar de idiota o como un idiota, esta bien que yo me encuentre un idiota a ratos y no tengo problemas con eso, pero de ahí a que todos me digan que soy un idiota es otra cosa… esa persona puede peligrar con su vida si me dice eso. Soy un tipo violento que es capaz de matar sin remordimientos si alguien me dice algo que no debiese, sobre todo si me encuentra en estado etílico, un estado muy común en mi vida cotidiana. Es más, casi maté a alguien hace un par de años… algún día escribiré sobre).

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Chicas que escriben

Siempre he esperado encontrar a una chica que escriba como una perra. Sería un deleite de estilo grandioso. Por lo general conozco chicas que pueden escribir muy bien, pero sin pasión, violencia, irreverencia, humor ni alguna de esas características tan propias de escritores que viven como escriben. La única voluntad que he visto en chicas que escriben radica en la ternura, el amor, los sentimientos más comunes, la depresión incluso.

Una sociedad donde cada uno puede escribir su vida, hacer el ejercicio diario de pasar a letras la vida misma sería un lindo experimento para con tus amigos, tu vecino y quien sea que tengas ganas de conocer más a fondo. Pero cómo decirles que no se tomen tan en serio escribir para que empiecen a escribir? Por lo general la gente que dice querer escribir algún día, pero siempre da como excusa el no empezar por el simple hecho de escribir mal. Osea, yo creo que escribo mal y dudo que muchos hayan llegado hasta estas precisas líneas sin haberse aburrido o simplemente renunciado a la empresa de leer más de 100 palabras de un individuo que posiblemente no conocen(o que efectivamente no conocen). Lo mal escrito hasta puede resultar más interesante, también lo puede ser descubrir nuevas formas de hacer o “puntos de vista desacostumbrados”(me encanta esa frase). En el post anterior comentaba mi aventura de desempleado por las calles de Santiago y cómo solucioné, e incluso le saqué provecho, a una instancia que me tenía tan “palpico”.

“Volviendo al tema principal, chicas que escriben”. Así iba a continuar este párrafo para volver con la idea principal, pero soy tan volátil! Puedo empezar con una idea y terminar en otro extremo. Supongo que eso le sucede a todo el mundo y es gracias a la práctica de escribir que se puede solucionar. Ordenar las ideas.

Una chica que escriba por escribir sin temor al ridículo ni a la crítica(esa fundación que se ha instalado en el inconsciente colectivo para quedarse por mucho tiempo). Esa puede ser una de las razones de que existan chicas que no escriben o que escriben para ellas, como una terapia personal donde la privacidad de sus escritos sean la base de su existencia. Ahora estoy con una chica que escribe, y lo hace bastante bien. Cuando la conocí escribía bastante y tenia un blog con muchos más lectores de los que jamás pueda llegar a tener éste. C. escribe como una chica, con todas sus características(introspectiva, tímida y con buen gusto), pero faltaba algo así como un escribir mal, rebeldía quizás, no escribir bien para agradar al lector a la primera sino que molestar en ciertos momentos. C. ya no escribe. Esta en un momento donde la escritura dejó de ser una necesidad inmediata y sanadora como lo pudo ser en el pasado cercano. C. esta en otras cosas, tiene otros proyectos que en la pŕactica se alejan de lo que podría llegar a hacer. A C. le presté uno de mis libros favoritos, por lo menos en lo que va de este año, Big Sur de Miller. A C. le ha encantado, quizás cuando nos juntemos Big Sur pase a ser parte un tema recurrente en nuestras charlas y espero que la incentive a volver a escribir. Si hay chicas a las cuales quisiera leer C. esta en primera fila.

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Escribir, Santiago, trabajo y caminar

La idea de un blog que se lee regularmente es mantener contenido interesante, noticioso o de interés, sino general, específico. Durante mucho tiempo he tratado mantener blogs basado en esa premisa, pero es simplemente agotador y toma más tiempo del que podría estar dispuesto a utilizar. Últimamente he estado escribiendo, simplemente escribiendo, lo que se me venga a la cabeza y que por lo general resulta en una suerte de diario. No puedo desmentir que hay días en los que escribo con un goce tal que no tendría problemas en dedicarme de por vida a simplemente escribir.

Antes, unos meses antes, cuando me disponía a escribir siempre me quedaba vagando en la pregunta ¿Sobre qué? Y la hoja en blanco(o la pantalla en blanco) se quedaba así hasta que me desconcentraba haciendo algo sin importancia para matar el tiempo. Matar el tiempo, qué perdida de tiempo! Uno de las virtudes de escribir es que no hay necesidad de matar el tiempo, y el simple concepto de matar el tiempo se transforma en una aberración que no hay que permitir. No recuerdo a quien escuché(o leí) decir “los tontos se aburren”. Trato de pensar en esa frase cuando hay posibilidades de aburrirme.

Todo cambió cuando me encontré con un libro de Henry Miller llamado “Big Sur y las Naranjas de Hieronymus Bosch”. Seguir leyendo

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Redes Sociales, donde la nueva privacidad es la intimidad (Parte I)

Tienes Facebook?

 

El asunto de las redes sociales sin duda vienen a llenar un espacio importante que no era necesario que existiese, de ahí que sea una idea tan buena. Crea una necesidad sin precedentes e innecesaria, pero con una base sólida: la internet y la conectividad.

El otro punto de vista podría venir de la creación del teléfono en 1871 por Antonio Meucci, pasando al teléfeono móvil hasta llegar a la videoconferencia a través de internet usando Skype en un móvil con Andriod o iOS, Blackberry, etc.

El otro punto de vista puede ser que todo esto empezó con el correo(y no me refiero al email), aunque esta claro que tiene un perfil mucho más privado.

Creo que uno de los orígenes de esta idea puede venir de los diarios escolares. Con Facebook puedes tener tu propio diario doméstico con información de personas a tu mismo nivel social y elegir la información que ves a partir de a quien quieres de “amigo” para saber qué “hace” o qué “piensa”  (mandando una invitación o aceptando una invitación) y de la misma forma puedes seleccionar que información de tu perfil se puede mostrar. Con cuanta gente puedes tener una relación cercana de amitad? 2, 3, 5, 10 personas? Dejemos un amplio margen, 40 personas con quienes te ves regularmente y compartes. Pero en Facebook por lo general nadie tiene menos de 100 amigos y es la regla común tener más de 200. Qué quiere decir esto? Que nos interesa la vida de los demás, de esa persona que conociste el fin de semana pasado y que con suerte volverás a verla el resto de tu vida, pero el hecho de que tengan un amigo en común y de haber sido presentados es suficientes para que tengas acceso información como qué comió el último dia miércoles después de haber jugado a las cartas con su hermano menor que no lo visitaba hace 1 año. Un buen Facebook debiese incluir video y fotografías más comentarios de los protagonistas de la historia.

Aquí aparece otro concepto que me encanta, la idea de la historia. Nos gustan las historias. La religiones estan hechas de historias, las familias, las relaciones, los países, sin historia somos nada. Facebook qué hace, informa sobre la historia de sus usuarios. Qué creo yo que debiese hacer una red social con las posibilidades que tiene, contar la historia de sus usuarios. No creo que Mark Zuckerberg al momento de crear Facebook haya tenido esta idea en particular, pero por lo menos es la mia.  Cómo seria un Facebook(o una red social) que se enfocase en contar la historia de cada miembro? Pues una interfaz con una estructura temporal y que te pida los datos necesarios para que funcione y la colaboración de otros usuarios. La gran mayoría de usuarios sin duda trataría de llenar cada espacio de información. Mientras mayor información en tu Red Social, mejor será TU red(con actualizaciones diarias). Así, si yo entrase a Facebook no tendría que quedarme con las migajas de la historia de una chica que conocí hace 8 meses y que me agregó al Facebook. Podría ver su historia, gracias a los datos ingresados por ella y por sus amigos. “Cuenta la historia de tu amigo!” Y todos lo haríamos. La nueva privacidad es la intimidad.

 

La nueva privacidad es la intimidad.

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